La actividad sísmica volvió a concentrarse en el oeste salteño. El INPRES registró 13 movimientos telúricos durante las últimas 24 horas, varios de ellos con epicentros cercanos a los Valles Calchaquíes. La seguidilla ocurre apenas dos días después del sismo de magnitud 4,7 que fue percibido en distintos puntos de Salta y otras provincias del norte argentino.

Una seguidilla de movimientos en la región
La tierra volvió a moverse en distintos sectores de Salta. De acuerdo con los registros del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), durante las últimas 24 horas se contabilizaron 13 movimientos sísmicos en el área, con varios epicentros ubicados en las proximidades de los Valles Calchaquíes. (El Tribuno)
Los registros muestran magnitudes diversas, en su mayoría inferiores a 4,0. Entre los movimientos registrados aparecen sismos de magnitud 4,0 y 3,8, además de otros de menor intensidad.
Los epicentros se ubican principalmente en una zona cercana a Cafayate, Angastaco y el límite con Catamarca, un área que presenta actividad sísmica frecuente.
El antecedente que volvió a poner la atención sobre la región
La sucesión de movimientos ocurre pocos días después de un sismo de magnitud 4,7, registrado el sábado 5 de septiembre a las 8:37 de la mañana.
Aquel movimiento tuvo una profundidad de apenas seis kilómetros y su epicentro fue localizado aproximadamente a 74 kilómetros al oeste de Cafayate. El fenómeno fue percibido con distintas intensidades en Molinos, Cafayate y la ciudad de Salta, además de San Miguel de Tucumán y San Salvador de Jujuy. (infobae)
En Molinos alcanzó una intensidad de IV en la escala Mercalli modificada, mientras que en Cafayate y otros puntos de la región la percepción fue menor.
Qué muestran los registros
Los datos publicados por el INPRES permiten observar que la actividad no se concentró en un único movimiento, sino que estuvo acompañada por numerosos eventos de menor magnitud.
Entre los registros aparecen movimientos ocurridos a distintas profundidades, algunos de ellos muy superficiales. Por ejemplo, durante el 7 de septiembre se registraron sismos de magnitudes 3,6, 3,8, 3,2 y 3,1, entre otros. (Inpres)

La sucesión de pequeños movimientos puede llamar especialmente la atención de quienes viven en las localidades cercanas, sobre todo después de haber experimentado un temblor de mayor magnitud durante el fin de semana.
Una región acostumbrada a convivir con la actividad sísmica
Salta forma parte de una región con actividad sísmica conocida. La cordillera y los sistemas montañosos del noroeste argentino se encuentran dentro de una zona geológicamente activa, por lo que los movimientos de distinta magnitud forman parte de la dinámica natural del territorio.
Esto no significa que cada serie de temblores implique necesariamente un terremoto mayor. Los registros deben ser interpretados por los organismos especializados y analizados dentro de una secuencia sísmica más amplia.
Por eso, frente a estos fenómenos, la información oficial resulta fundamental para evitar tanto la desinformación como la alarma innecesaria.
La importancia de estar preparados
Más allá de la magnitud de cada movimiento, los episodios vuelven a poner sobre la mesa la importancia de contar con comunidades preparadas.
Conocer qué hacer durante un sismo, identificar lugares seguros dentro de una vivienda, evitar ascensores durante un movimiento y mantener la calma son medidas básicas que pueden reducir riesgos.
En zonas donde la actividad sísmica forma parte de la realidad cotidiana, la prevención no debería aparecer únicamente después de un temblor: tiene que formar parte de la cultura comunitaria.
La tierra vuelve a recordar que también está viva
Los Valles Calchaquíes suelen aparecer asociados a sus paisajes, sus montañas, sus pueblos y su enorme riqueza cultural. Pero debajo de esa geografía también existe una dinámica que no siempre percibimos.
Durante las últimas horas, la tierra volvió a recordarlo.
Trece movimientos registrados en un día no significan por sí mismos una situación de emergencia, pero sí constituyen un fenómeno que merece seguimiento y atención por parte de los organismos especializados.
Mientras las comunidades de los Valles continúan con su vida cotidiana y Salta se prepara para una nueva celebración del Milagro, el suelo vuelve a moverse bajo sus pies. Y frente a fenómenos naturales que no podemos controlar, hay algo que sí podemos construir: información, prevención y comunidades preparadas para responder juntas.