Durante el 13 y 14 de septiembre, distintos puntos de acceso a la ciudad se convertirán en espacios de recepción para los miles de peregrinos que llegarán a Salta. Agua, enfermería, masajes, baños, descanso y acompañamiento serán parte de un operativo municipal que también pondrá el foco en la limpieza y el reciclaje.
Recibir también es una forma de acompañar
Después de recorrer kilómetros, atravesar el cansancio y sostener durante días una caminata motivada por la fe, llegar a Salta representa para los peregrinos mucho más que alcanzar un destino.
Por eso, la ciudad se prepara para recibirlos.
La Municipalidad dispondrá cuatro puntos estratégicos de asistencia durante el 13 y 14 de septiembre: en la Delegación de San Luis, el barrio San Carlos, el Ex Peaje Aunor y la rotonda frente al Aero Club.
En estos lugares habrá agua, atención de enfermería, masajes, baños químicos y espacios destinados al descanso y la contención.
Son servicios sencillos, pero para quien acaba de caminar durante horas pueden significar una diferencia enorme.
Una pausa después de tantos kilómetros

El peregrino que llega no solamente necesita continuar su camino. Muchas veces necesita sentarse, hidratarse, recuperar fuerzas y atender alguna molestia física antes de seguir.
La asistencia estará disponible desde las primeras horas de la mañana en los principales accesos. En San Luis, San Carlos y Aunor funcionará de 6 a 20, mientras que el punto ubicado frente al Aero Club atenderá de 10 a 20.
Además, durante la madrugada del 14 de septiembre se realizará una acción especial en la Plaza 9 de Julio, entre la 1 y las 3, pensada para acompañar a quienes continúen llegando a esa hora.
La ciudad, por unas horas, cambia su ritmo para encontrarse con quienes vienen caminando hacia ella.
También hay que cuidar a quienes cuidan
El operativo no termina en la asistencia a los peregrinos.
El 15 de septiembre, en la sede municipal de 20 de Febrero 231, se habilitará un espacio de apoyo para los trabajadores que estarán afectados a las tareas durante las celebraciones.
Allí podrán hidratarse, descansar y recuperar energías.
Porque detrás de cada operativo hay personas que también pasan largas jornadas trabajando para que otros puedan transitar la celebración de manera segura y acompañada.
Una ciudad que también se limpia después de recibir

La llegada de miles de personas implica también un desafío ambiental.
Botellas, bandejas y otros residuos forman parte de los elementos que suelen acompañar a las columnas de peregrinos durante el recorrido. Por eso, el municipio instalará cuatro puntos de reciclaje en lugares estratégicos: Ex Peaje Aunor, rotonda de Limache, Jockey Club y parque San Martín.
La iniciativa contará con la participación de 40 voluntarios, que recibirán materiales reciclables para facilitar su recuperación y evitar que terminen en la vía pública.

La propuesta tiene además un segundo objetivo: fortalecer la economía circular vinculada al trabajo de cooperativas y organizaciones que se dedican al reciclaje.
El Milagro también necesita compromiso colectivo

Una ciudad que recibe a miles de personas durante varios días tiene que prepararse para mucho más que una celebración.
Tiene que garantizar asistencia, mantener los espacios públicos, reforzar la limpieza y cuidar a quienes llegan y a quienes trabajan.
Pero también necesita de los propios vecinos y peregrinos.
Cada botella que se deposita en un punto de reciclaje, cada residuo que vuelve con quien lo generó y cada espacio público que se cuida forman parte de una celebración más responsable.
La ciudad no es solamente el escenario donde ocurre el Milagro. También es parte de la experiencia de quienes llegan.
Cuando recibir se convierte en un gesto de comunidad
Hay algo especialmente valioso en estas jornadas: quienes llegan caminando encuentran del otro lado a personas que los esperan.
Alguien les ofrece agua.
Otro ayuda a vendar un pie.
Alguien prepara un lugar para descansar.
Otros trabajan durante horas para que las calles permanezcan limpias.
Y muchos vecinos simplemente están allí para acompañar.
La peregrinación, entonces, no termina cuando se llega a Salta. Se transforma en otro tipo de encuentro: el de quienes caminaron con quienes decidieron esperarlos.
En esos pequeños gestos aparece una ciudad que entiende que recibir también significa cuidar.
Y quizás ese sea uno de los aspectos más cotidianos y, al mismo tiempo, más profundos del Milagro: miles de personas llegan buscando un encuentro desde la fe, y del otro lado encuentran una comunidad que se prepara para recibirlas. (prensa.municipalidadsalta.gob.ar)