Durante las celebraciones del Milagro, la Municipalidad de Salta rescató 35 animales que se encontraban extraviados o deambulando en las zonas de mayor concentración. El operativo incluyó identificación preventiva, atención veterinaria y búsqueda de las familias. Pero el número vuelve a poner sobre la mesa una situación que se repite año tras año: los grandes movimientos de peregrinos también pueden convertirse en un riesgo para los animales que quedan expuestos a ellos.
Un problema que reaparece con cada Milagro
Cada septiembre, Salta recibe a miles de peregrinos y durante varios días la ciudad cambia su ritmo habitual. Hay caravanas que ingresan desde distintos puntos, grandes concentraciones en el centro y un movimiento permanente de personas.
En ese contexto, también aparecen perros que se incorporan a los grupos de peregrinos, salen de sus barrios o llegan hasta las zonas céntricas. Algunos siguen a las personas durante kilómetros y después no encuentran el camino de regreso.
No es una situación nueva. La Municipalidad viene implementando desde hace años operativos especiales para intentar anticiparse al problema. En 2025 ya se había puesto en marcha un sistema de identificación con collares y cintas para los animales que podían sumarse a las peregrinaciones.
Este año, la estrategia volvió a repetirse antes de que comenzaran las jornadas centrales del Milagro.



Identificar antes de que se pierdan
Durante los primeros días de septiembre, equipos de Bienestar Animal recorrieron sectores por donde ingresarían las peregrinaciones para identificar perros comunitarios mediante chapitas, cintas y collares.
El operativo alcanzó zonas como la UNSa, Ciudad Judicial, parque 20 de Febrero y el área del Hospital Materno Infantil, además de otros sectores vinculados con los recorridos de los peregrinos. La idea era sencilla pero importante: si el animal se alejaba, contar con alguna referencia que permitiera saber de dónde venía y facilitar su regreso.
También se realizaron tareas de desparasitación, vacunación antirrábica e identificación de animales que necesitaban ser castrados.
Es decir, la respuesta municipal no comenzó cuando los animales ya estaban perdidos. Hubo una tarea preventiva previa, precisamente porque se trata de una problemática conocida.
35 animales rescatados y familias que todavía buscan



A pesar de ese trabajo, durante las celebraciones fueron rescatados 35 animales que se encontraban extraviados o deambulando por distintos sectores de la ciudad.
De los 24 perros que ingresaron al Centro de Adopciones sin identificación, siete ya pudieron reencontrarse con sus familias después de acreditar la tenencia. Los restantes permanecen bajo resguardo municipal.
El Centro de Adopciones “Matías Nicolás Mancilla”, ubicado en avenida Gato y Mancha, barrio Don Emilio, se convirtió nuevamente en el lugar de espera para esos animales.
Allí reciben atención veterinaria, vacunación antirrábica, desparasitación y castración antes de ser restituidos o, cuando no aparecen sus responsables, quedar en condiciones de ser dados en adopción.
Cuando una tradición masiva también transforma la ciudad
El problema permite mirar el Milagro desde otra dimensión.
Durante esos días no solamente aumenta la cantidad de personas que circulan por Salta. También cambian los recorridos habituales, se modifican los flujos de tránsito y aparecen grupos humanos que atraviesan barrios y avenidas que normalmente tienen otra dinámica.
Para un animal, ese movimiento puede ser difícil de interpretar. El ruido, la cantidad de personas y otros perros, los desplazamientos y las largas distancias pueden hacer que se aleje de su zona habitual.
Por eso, aunque algunos animales acompañen espontáneamente a los peregrinos, no necesariamente están preparados para realizar esos recorridos. Y una vez que llegan a sectores desconocidos, la posibilidad de que puedan regresar solos disminuye.
La Municipalidad puede intervenir, pero no puede hacerlo todo
Los operativos permiten rescatar, identificar, asistir y buscar a los responsables. Pero hay una parte del problema que no puede resolverse solamente desde el Estado.
La propia experiencia de estos años muestra que las medidas preventivas reducen el riesgo, pero no eliminan los extravíos. La Municipalidad volvió a pedir este año que los vecinos mantengan a sus animales dentro de sus domicilios durante las jornadas de mayor movimiento y que cuenten con algún sistema de identificación.
Es una cuestión de tenencia responsable que adquiere todavía más importancia cuando la ciudad atraviesa acontecimientos masivos.
Porque detrás de cada animal perdido hay una familia que lo busca, un equipo que debe rescatarlo y un sistema municipal que debe disponer de recursos para cuidarlo hasta que aparezca su responsable.
El objetivo para el próximo año: que sean cero
El balance de este año muestra una mejora respecto de períodos anteriores, pero también confirma que el problema todavía está lejos de desaparecer.
La meta planteada por Bienestar Animal es concreta: que en las próximas celebraciones el número de animales extraviados llegue a cero.
Para conseguirlo no alcanza con el operativo de septiembre. Se necesita sostener durante todo el año la identificación, la castración, la vacunación y, especialmente, la concientización sobre la responsabilidad de tener un animal a cargo.
El Milagro volverá el próximo septiembre y, con él, volverán miles de personas a caminar por las calles de Salta. La experiencia acumulada permite anticipar el escenario.
La diferencia puede estar en algo mucho más cotidiano: que cada familia cuide a sus animales antes de que comience la multitud, que cada perro tenga una identificación y que la prevención no empiece cuando ya se perdió, sino mucho antes.
Porque para un animal, perderse durante el Milagro puede significar quedar lejos de casa en medio de una ciudad que, durante esos días, también se vuelve desconocida para él.