La brecha económica entre quienes más tienen y quienes menos perciben volvió a ampliarse en la Argentina durante el primer trimestre de 2026. De acuerdo con los últimos datos difundidos por el INDEC, el 10% de la población con mayores ingresos registró una mediana de ingresos 15 veces superior a la del 10% más pobre, un indicador que refleja un deterioro en la distribución del ingreso respecto de los meses anteriores.
El informe muestra que, aunque los ingresos aumentaron en términos nominales, esa mejora no se distribuyó de manera uniforme entre los distintos sectores de la sociedad. El ingreso per cápita promedio alcanzó los $728.008 mensuales, mientras que la mediana se ubicó en $500.000, evidenciando una marcada dispersión entre quienes perciben ingresos altos y quienes apenas logran cubrir sus necesidades básicas.
Uno de los datos que más preocupa es que el 16,6% de la población urbana vive con ingresos familiares por persona inferiores a los $250.000 mensuales. Esta realidad pone de manifiesto las dificultades que enfrentan miles de hogares para sostener su poder adquisitivo en un contexto económico todavía desafiante.

La distancia entre los extremos de la pirámide social había descendido a una relación de 13 veces durante los últimos tres trimestres de 2025. Sin embargo, en el comienzo de este año volvió a incrementarse hasta alcanzar una brecha de 15 veces, el mismo nivel registrado en igual período del año pasado.
Especialistas sostienen que este tipo de indicadores no solo permiten medir la evolución de los ingresos, sino también comprender cómo se distribuye el crecimiento económico entre la población. Cuando la desigualdad aumenta, los beneficios de una mejora económica suelen concentrarse en los sectores de mayores recursos, mientras que los hogares de menores ingresos enfrentan mayores dificultades para mejorar su calidad de vida.

Los datos reabren el debate sobre uno de los desafíos estructurales de la economía argentina: lograr que la recuperación del ingreso alcance a todos los sectores y reduzca una brecha que continúa marcando profundas diferencias en las condiciones de vida de millones de personas.