Seclantás es uno de los ocho municipios argentinos que se encuentra avanzando en la instancia internacional de “Best Tourism Villages” un concurso impulsado por ONU Turismo.

A más de dos mil metros sobre el nivel del mar, donde el viento huele a historia y el tiempo parece ir más despacio, Seclantás se prepara para mostrarle al mundo lo que sus cerros y su gente guardan con tanto orgullo. El pequeño municipio calchaquí fue seleccionado para representar a la Argentina en una convocatoria internacional de pueblos con potencial turístico, y para su intendente, Mauricio Abán, la noticia llegó directo al corazón.
“Nos emocionamos hasta los huesos”, dice con una sonrisa que se siente incluso por teléfono. “Cuando nos confirmaron que Seclantás había sido elegido, no lo podíamos creer. Es un reconocimiento al trabajo silencioso que venimos haciendo desde hace años”.
El proceso, cuenta, no fue improvisado. Desde el área de Turismo del municipio trabajaron con una técnica externa y en coordinación con el Gobierno de la Provincia. “Tomamos la convocatoria con muchísima seriedad y compromiso, porque creemos firmemente en el potencial que tenemos”, afirma.
Y razones no faltan. Basta nombrar la Laguna de Brealito, la Cueva de Acsibi o el Valle de Luracatao para pintar un paisaje que quita el aliento. Pero Abán va más allá de lo natural: “Lo más valioso que tenemos es el seclanteño. Esa forma de recibir, de compartir, de hacerte sentir parte. Eso no se encuentra en cualquier lado”.
Seclantás fue el único pueblo salteño seleccionado, y eso también emociona: “Sabemos lo bella que es nuestra provincia, por eso lo tomo como una gran responsabilidad. Soy partidario de que hay que hacer conocer Salta en toda su dimensión”.
Pero a diferencia de las grandes vidrieras turísticas que buscan números y masividad, el intendente es claro: la propuesta seclanteña no apunta a invadir, sino a invitar. “Queremos que el turismo llegue y se quede, que consuma lo que se produce acá, que viva la experiencia real, que conozca al artesano, que escuche nuestras historias, que se siente a comer con nosotros”.
Desde ese rincón de los Valles Calchaquíes donde los telares aún se mueven al ritmo de las manos y las leyendas se cuentan al calor del fuego, Seclantás alza la voz. Y lo hace con humildad, con identidad, y con la certeza de que el mundo aún tiene mucho por descubrir del corazón de Salta.
“Esto va a generar que Seclantás esté en la vidriera del turismo internacional” finalizó.